viernes, 20 de febrero de 2009

Le désir, l'endroit où on se voit,
loin des autres choses.
C'est toujours le désir.
Pas l'amour.

L'amour, c'est seulement moi.
Pas toi.

domingo, 15 de febrero de 2009



''Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.''

Obras incompletas, Gloria Fuertes.

jueves, 5 de febrero de 2009

Otra suma de absurdos.

Te tengo grabado en todo el cuerpo, en cada esquina apenas inapreciable hay un hueco vacío y oscuro que has dejado y que echa de menos tus manos grandes, tus dedos duros de hombre que escribe mucho. Cada vez que abro la ventana es para olvidarte, encender un cigarrillo y pensar únicamente en ese mismo gesto cotidiano que ya se ha convertido en monótono. Cuando subo al autobús pienso en dejarte a un lado, en olvidar tus labios que me atraviesan entera si se cruzan de casualidad con los míos, y pienso que no debería confiar en tí, pienso que eres un desconocido que planea un atentado para matar lo pequeña que soy. Entonces te vas lejos hasta que no alcanzo a verte, más lejos de lo que estás ahora, lejísimos, y a mi me va matando la espera cada segundo, miro la pantalla, me echo en la cama a rayas con los ojos cerrados, y me levanto pensando en lo estúpida que puedo llegar a ser a veces. Cómo saber si esto se llama amor o tiene otro nombre, cómo saber si te quiero o si es sólo un deseo infinito que no puedo matar por más que lo intente. Y escucho voces que me dan miedo, aunque sean voces amigas, voces que gritan el mal y que impulsan al abandono repentino, las oigo y a veces incluso asiento dándoles la razón pero no puedo desligarme de ti, de tus palabras y de tus manos. No puedo evitar desear que acabemos otra vez en una cama, me da igual que sea de noventa o el doble, quiero ser yo esta vez quien te ate las manos sin dejarte hacer nada más que sentirme, recorrerte entero y que te sientas tan bien que pienses que no vas a volar con nadie más que conmigo. Que tus palabras me atraviesen el corazón con millones de agujas y que nos bebamos su sangre, escribirte en la piel con tinta negra imborrable que esto no es más que sexo, ternura y misterio. No puedo evitar querer que nos encontremos de nuevo por casualidad en una calle estrecha y céntrica, y que tomemos un café o una cerveza y rozar con mi pie izquierdo tus piernas, sin que nadie se de cuenta de lo mucho que nos gusta jugar a este juego sin nombre que me hace daño y te hace daño y nos llena de un placer enorme todos los resquicios que fue dejando el mundo en nosotros.