sábado, 30 de enero de 2010

Que no me vengan a joder

Salgo a las diez de la noche
con la chupa roja y libre
por apenas unos minutos
de las obligaciones y mandados extasiantes

Voy caminando quemando la china
la linda y gran china
de la que va naciendo este poema
y saco el papel del bolsillo
para hacerme un porro
y fumármelo contigo

Lo compartimos y hablamos
del tiempo que llevamos juntas por el mundo
ya casi diez años, nos sorprendemos
y te acompaño a por una litrona

Luego nos sentamos en el suelo
porque sabemos que alzarse está prohibido
Nos sentamos en el suelo
porque el mundo es bien distinto
desde abajo

A nuestro lado, una litrona
comprada en la tienda de los mafiosos de posguerra
hace gala envuelta
en una bolsa (robada o reutilizada) del mercadona
mientras nos fumamos un
liaíllo

Hablamos de Nietzsche y su aversión a los judíos
de que
Besos de cartón bien podría ser
un disco de Sabina
y me sugieres que escriba un poema sobre eso

Cuando aparecen tres chavales limpios y apuestos
que quieren saber qué fumamos
y que empiezan a darme por culo

Así que me pongo la careta de borde suprema
y le digo a uno
tú tienes pinta de mecánico
profesión que no le parece muy digna
porque al comprobar que efectivamente
no fumamos ningún porro (no ahora)

Me enseña su hermosa placa
con gesto orgulloso
mientras pienso que no tengo ganas
ni hoy
ni nunca
de que me vengan a joder esos picolos

Y me vuelvo a casa andando
con la bufanda enrollada doblemente al cuello
pensando que lo que nos da asco
también hay que decirlo
que al final no hay poema de besos de cartón
sino poema basurero de la chusta

Y me pongo a escuchar a Tom Waits

jueves, 28 de enero de 2010

Desolación moleskinesca

Son más de las siete de la mañana y la ciudad está abandonada. No hay gente dentro del autobús y las farolas son únicas testigas de este vacío desolador y terrible que es casi como un milagro.

(...)

¡No me vengáis con estéticas!
¡No me habléis de moral!
¡Lleváos de aquí la metafísica!

Lisbon Revisited, Alberto Caeiro

viernes, 22 de enero de 2010

A raíz del impresionismo y las invisibles drogas nocturnas

A veces el mundo, y particularmente la ciudad, donde mi experiencia -tanto interior como exterior- se personifica y adquiere un sentido propio, a veces, digo, me parece inabarcable y en consecuencia incognoscible.

Eso propicia una desazón en cuanto confiere una inevitable lejanía a todas las relaciones gracias a las cuales se vertebra el cronotopo.

De esta manera se llega muy fácilmente al nihilismo, a la posibilidad remota del touché que cada vez se aleja más de cualquiera de nuestras percepciones y sensaciones.

La inacción es entonces un camino sin salida al que sin embargo estamos abocados, y la vida se vuelve una suerte de obligación en la cual hemos de constatar todas nuestras lamentablemente inútiles peripecias metafísicas.

martes, 19 de enero de 2010

Período premenstrual

Quítate la venda, querida, pero quítate la venda tú sola. Nadie nos enseñó a pasear a deshoras con la única compañía del fuego, no, nadie nos enseñó cómo estar solo y estar bien. Nadie nos dijo qué se hace después del naufragio. ¿Se recogen sus restos, se dejan bajar hacia lo más profundo del océano? ¿Se rescatan o se queman los vestigios? Todo es incertidumbre, nadie nos enseñó a apartarnos del camino, a poder seguir caminando. No estaban estipuladas las rupturas, los desengaños, se trataba sólo de amar, ¿no? Ni siquiera me enseñaron a amar y sin embargo puedo hacerlo, aunque no sepa muy bien cómo. Quítate la venda, pero tú sola. Ahora que acabó este torbellino, este ir y venir del carajo, retírate como un soldado vencido, vuelve a casa, deshaz las maletas podridas de nostalgia. ¿No sabes? ¿Es que no sabes? Entonces eres una niña tonta e ingenua. Una de esas dependientes emocionales que no se soportan a sí mismas. ¿Acaso soy yo así? Nadie me enseñó a olvidar y nunca he pretendido hacerlo. ¿Desterrar? ¿Quemar? ¿Eliminar? Intenciones vacuas e inservibles. Somos lo que nos pasa y nadie nos enseñó a dejarlo atrás, maldita sea, nunca podré deshacerme de tus apariciones nocturnas, de tu olor a colonia, de la manera que tienes de andar o contraer los labios cuando algo te gusta mucho. Maldita sea, jamás nadie me enseñó.

martes, 12 de enero de 2010

Nuestra no-salvación

Me has liberado de la cegadora idea de la salvación
Vera Lindo

Has desvirtuado impune
consciente y morbosamente
los gastados cimientos de mi escondite.

Me pregunto por qué lo hiciste,
si tenías todo planeado
de antemano o
tu asombroso delirio
(que te arrastra y me arrastra)
se concibió como una respuesta
a una pureza
que tenías que profanar,
casi obligatoriamente.

Supongo que es eso:
me has condenado con tu locura
me has encerrado enla mía
y ahora no lloro por tí
ni por mí
lloro por los demás*
por aquellos que se salvarán

y no nosotros.


*De Nacho Vegas, ''La magnitud de la tragedia''

viernes, 8 de enero de 2010

Ce qui se passe

El amor es una sombra de algo
que no sé si una vez fue
pero que ya se ha ido.

Y en esa sombra permanezco atenta
con un corazón oxidado
por el humo de las cosas
que pasan y me marcan.