domingo, 28 de septiembre de 2008

escucho el rumor de la lluvia tras los cristales
de esta ventana que me ofrece
edificios y aceras mojadas, resbaladizas;
si salgo meto los pies en los charcos,
huelo la tierra, cierro los ojos,
único paisaje monocromo en el que habitas;
todos los rincones sienten este vacío
de días grises y espacios cambiantes,
yo también lo siento recostada en la cama
con los pies congelándose poco a poco;
yo también lo siento en avenidas amplias
por donde pasa gente y no veo a nadie,
sólo rostros que están lejos de mí,
inabarcables, como todo a mi alrededor
en estos días que no para de llover
fuera y dentro de mis ojos.