martes, 8 de julio de 2008
Podrías mirarme a los ojos como tú sabes mirarme y decírmelo de una puñetera vez, que no, y repetirlo unas quinientas veces hasta que me atraviese enterita. Igual ya sé que tampoco he logrado sacar algo del poco de valor que tengo y decirtelo con palabras, pero tú ya sabías, las cosas se notan, mis ojos, mi sonrisa, mi manera de andar, mis cascabeles, mi pulsera azul y amarilla, todo te va indicando, indirecta y silenciosamente, que te llevo dentro, que eres una parte muy grande de mí que ahora mismo me gustaría echar al mar, no a la basura sino al mar, que es un lugar bonito para que se queden los recuerdos a vivir. No sé si lo sabes, pero yo no creo en el olvido, así que ni siquiera voy a intentar eliminarte de mi cabeza, como en esa película de Jim Carrey, ojalá pudiera, en serio. Yo me voy a quedar con las cosas buenas, con tus ojitos, las fotos, las películas francesas y esa canción de Doctor Deseo, abrázame, sólo que las voy a guardar en un cajón con llave, y luego la llave la voy a tirar al mar, sí, eso, justo donde tu vas a acabar.
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4 comentarios:
qué buen ratito aquí en tu espacio...
cuida que los versos no vayan a parar al mar también!
Olvídate de mí. Enorme guión. Pero no te quedes con nada, hazme caso, cambia esas canciones por Los Planetas.
Una descarga emocional a tiempo nos salva de cualquier forma de olvido.
Un abrazo!!
Vuelve ardiendo el verano
en estas brasas de infancias,
arden las estrellas en su cielo de carbón,
arden los montes,
la sed del fuego.
Arden nuestros cuerpos acostados
en las arenas de las playas,
arde el centro de nuestro mundo,
ardiendo nuestros ojos,
buscando consumirse en el oleaje.
besos
Pero ya ves, ni con esa máquina de la pelicula de Jim y Kate conseguía desaparecer del todo...siempre queda algo, y gracias a Dios, los recuerdos están para eso.
Precioso blog.
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