la ventanita de mi calle de arrabal...
Mi Buenos Aires querido, Carlos Gardel.
La música son sólo cuerpos danzando solitarios.
Llevamos el mundo dentro de nosotros y nadie
nadie puede decirnos lo contrario...
Por eso niego la miradas desafiantes y la mía
cuando no miramos algo porque no tenemos los ojos
que harían falta para verlo.
Y la ciudad es
una flor abierta a una pequeña transeúnte
y un corazón frío y metódico
que bombea con ausencias
que se acoraza con distancias.
Sólo me interesan el hombre y sus infinitas posibilidades,
y eso,
es como decir que me interesa lo bello
a pesar de la mierda que late y abraza esta pobre maravilla
estas míseras calles penetrantes.
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