lunes, 31 de agosto de 2009

Lolita go home


He vuelto a casa y he rozado el suelo con los dedos de los pies, y no ha salido ninguna espina, ninguna palabra que no haya sido dicha por miedo. He transitado por una calle del barrio llena de gente sin pensar en ese verso de García Montero que dice, nunca sé despedirme de ti. Sin tristeza, sin rencor, sin cabos sueltos posibles de unir.


Sigo con las uñas pintadas de rojo, hace tiempo que no me peino y que la vida pasa por mí como el río por mis tobillos una tarde calurosa de agosto. Puedo decir: ya fue. C’est fini. Se acabó, a lo María Jiménez. Lulita se despide habiéndose olvidado de pintar sus labios de rojo, se retira pasada la tormenta y se baña en un mar de soles y colores nuevos. Ciao, Milord, ciao.



Me enseñaste la delicadeza

el modo de amar mi cuerpo y considerarlo,

el erotismo que confluye con lo cotidiano,

el despertar de los sentidos.


Me convertí en la pequeña Lulú

de uñas rojas y zapatos de cuña

con un libro viejo entre las manos.


He aprendido la lección, papá Humbert.


Nunca más entre las sábanas,

nunca palabras no dichas una tarde

cuyo dolor silencioso se perpetúa. Nunca más

un picotazo de tales dimensiones.


Nunca más olvidarme de mí.


Me levanto y ando, redescubro los horizontes

que se muestran insinuándome

roces y delirios.


Nómada de cuerpos desconocidos, te digo adiós.



Au Revoir, nire maitia. Merci pour les fleurs.

2 comentarios:

pekeña bolchevique dijo...

Y ahora ya nuestro mundo es otro....desde aqui hasta alli...se que huelen las horas a una cierta nostalgia...pero el tiempo traera consigo de nuevo tardes en las que tomarnos un cafe y reirnos de este año...estoy orgullosa de ti mi pequeña Lulita..por fin las gorrionas fueron capaces de cerrarle el pico a los gavilanes!!

jesus dijo...

"un mar de soles y colores nuevos", qué grande.