Quisiera conocer todos los colores,
dijiste una vez
sin saber que eso se llamaba poesía,
el color de tus manos bailando en mi pelo,
el de tu hombro asomándose a un mundo incierto
de agua sucia y cansancio invisible.
Quisiera conocer todos los colores,
esos que tú guardas en tu cama de sábanas rojas
y desorden permanente,
el color de tus dedos en mi boca, hacia dentro.
Quisiera conocer todos tus colores
llenos de torpeza inconsciente,
gatos en los tejados, bailes en la oscuridad,
noches que se prolongan
hasta que amanece el asfalto, despeinados.
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