miércoles, 16 de diciembre de 2009

Desencanto. Poemas de la basura

Pronto habrá vacaciones,
siento la semana
llegando a su fin.

Hoy es uno de esos días
de café, periódico y cigarrillos,
aunque éstos últimos
se prohibirán en breve
en todo espacio cerrado,
por razones de salud pública
con la consiguiente desaparición
de los ceniceros de cristal,
y de un gran tópico literario.

Esto último no tiene
demasiada importancia,
sólo van a sentir pena los nostálgicos
del cine de los sesenta
donde los protagonistas
no se entendían sin el pitillo en la boca.

Pobres nosotros
que somos hijos de este maldito siglo
mecánico
efímero
asquerosamente educado en la frivolidad
las frases hechas
peor que la comida precocinada.

Pobres los que hacemos
del desencanto una bandera
descolorida y rasgada,
de la que no estamos
demasiado orgullosos.

No lo estamos, no.
En cambio sí
de esa hostia que le metieron
que ojalá le hubiera partido la cara entera
a Berlusconi, cuya conciencia
seguirá brillantemente intacta
al igual
que la nuestra.

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