Sé que existe un erotismo callado en una pequeña parte de ese hombro claro que deja entrever su camiseta verde, sé que es mejor no verte para no desearte, cambiar los lugares por los que transitamos donde a veces es inevitable que dos puntos como nosotros se encuentren. Aquí no hay sólo un hombro, hay un hombro, unos cabellos mal cortados y un cuello que suda, unas manos grandes que no son más que un dulce recuerdo cuando se rescatan del último cajón. Aquí hay sólo ausencias: muy distintas, eso sí, lo cual resulta a veces hasta divertido. Cambiar escenas, cambiar características llamativas, pies, labios, algunos aún desconocidos. Presencias pocas, apenas un atisbo, un asomo por casualidad cuando menos lo espero. Se fueron, no sé si huyeron de mí o yo de ellos, trato de no buscar explicaciones lógicas o racionales que justifiquen lo pasado, al fin y al cabo, eso no soluciona nada. Pero ah, qué hacer entonces, en medio de esta tregua vacía plagada de sombras sin nombre, algún asomo desconocido no me basta cuando una quiere entrar, llegar lo más al fondo posible. Estos ojos abiertos, este corazón fragmentado y luego mal cosido, este estigma de buscadora que tiene casi plena conciencia de lo efímero, de los finales inevitables que siempre llegan antes de lo que debieran. No, yo no me canso. Opto por jugar, con las uñas de rojo, a un juego que yo misma me invento porque nunca nadie me enseñó a darme porque sí, sin luces tenues ni versos de por medio. Opto por crear una mezcla de ejemplos que no deberían seguirse nunca, pero a los que me siento unida mediante lazos muy fuertes. Sé que hay cosas que nunca voy a alcanzar por más que quiera, y aunque trate de intentarlo una y otra vez, la transparencia va pegada a mí y no ha conseguido deshacerse aún entre tantas frivolidades. Aquí todo termina acabando, hay presencias que se estiran y otras se encogen, eso es lo de menos. Yo siempre juego de la misma manera, entrego mis trozos y mis trazos y me vuelvo a casa con las manos vacías.
2 comentarios:
Wow, mujer. Te encuentro por "Los amantes del círculo polar" y veo en tu perfil los libros y películas de mi vida. Me meto en tu blog y me encuentro la frase de uno de los últimos libros que he leído y que más he disfrutado.
¿Realmente crees en las casualidades?
Un abrazo!
y qué le vamos a hacer si disfrutamos de este volver con las manos vacías, de entregarlo todo sin condiciones para ver si algún día sacamos algo en claro. Y el tiempo como siempre, dilatándose cuando menos lo esperas.
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