Unos tacones negros para un domingo de sol
esa canción de fondo que dice que nunca para tí es quizás
cambios repentinos, absurdos y sin fundamento
Tu aparición en medio de aquel desastre de oleaje
inevitablemente dañino, céntrico y triangular
o lo que es lo mismo: imposible, que va junto a búsqueda
Calmarte fingiendo que me alejo sin razones, que vengas
que te acerques sin más como yo quiero que lo hagas
lentamente, saber por dónde vas, abrirme un poco
No atender a tus llamadas, hacerte esperar y luego
enseñarte mi vestido nuevo de lunares blancos, mis manos
y al final de todo lo que los dos queremos
Con placer, con calma, con impulsos, con una dignidad invisible,
con la casualidad que nos ha cruzado desde hace ya mucho,
con dos ojos los nuestros que se chocaron y al final...
No hay comentarios:
Publicar un comentario