Nunca atiendo. No sirve demasiado cuando al abrir los ojos han cambiado el decorado y, lo más desconcertante: los personajes. Me han quitado el papel que tenía y a cambio me regalan un asiento en primera fila: algo así. Algo como la consumación.
Volviendo continuamente al principio de todo, no consigo deshacer los nudos que me hacen culpable. No tendría que estar de rodillas, suplicando las palabras. ¿Otra vez me toca largarme en sentido figurado y con el corazón a cuestas? Todas las canciones de amor hablan de entrega. Aunque sea a domicilio. Las mías las devuelven por remitente desconocido.
Que vengas a explicar que todo ha terminado. Receta infalible: coger mi dedo índice, ponérmelo en la boca. Callarme. Condecorarme con el segundo premio.
2 comentarios:
Nunca serás segundo plato para la persona que realmente te ama. Deja el tiempo pasar, aunque tarde mucho,
Todo llega, aunque ahora parezca taan lejano...
yo siempre te querre mi pequeña !!
Publicar un comentario