He sido niña de pelo corto con ojo tapado, mujer a los once, tonta sin fin.
He bajado la cabeza bajo un cielo radiante por los espinazos terrenales,
He subido interminables montañas sólo para contemplar las laderas y pueblos.
Estuve en parques, playas, ciudades que ya no recuerdo y que son ahora
Parte ciega e inexpugnable de mi vida.
Estuve en calles estrechas, plazas sin nombre, casas vacías, de cuya geografía
No falta en mi memoria ni un nimio detalle.
Curiosa la labor azarosamente selectiva de la memoria.
He sido cachetes rojos, dos coletas, soy una cara llena de pecas.
Una noche pedí un deseo a una estrella, y se cumplió a la mitad, tres años más tarde
(pero valió la pena)
Casi siempre estoy sola, y así duermo, leo y escribo cuando quiero. Como hace años.
Fui ingenuamente infantil, ahora soy infantil e ingenua a secas.
Presté ignominiosas cantidades de libros
Que nunca me serán devueltos y que no reclamaré.
He sido demasiado buena, ahora creo que soy sólo buena, sin el demasiado.
La experiencia con la maldad contamina el alma más que la gasolina.
Dejé en el camino algunas luces encendidas, puertas abiertas donde entrar una noche negra como muchas de las que me asolan. Llevo el pasado conmigo. O una parte.
En el bolsillo llevo frases cada una de diferente color, textura, estilo y autor, corazón
Fragmentado pero entero, dispuesto a darse. No llevo nunca dinero
Cuando lo necesito. Acaso tickets desechos después de una tarde en la lavadora.
Colecciono recuerdos incoloros por el paso del tiempo, cartas que me escribieron
Aquellos que no están y los que aún no se han ido. Todo es de paso, un viaje.
Guardo también escenas muy a la nouvelle vague, algunas surrealistas, cotidianas,
Incontables torpezas, tropiezos, algunos discos y cuadros de Chagall.
Tengo abrazos espontáneos, y besos en la oreja de los que hacen ‘piiii’.
He sido muchas cosas: niña mimada, pirata de palo, enamoradiza de los peores cocodrilos, mujer con uñas pintadas, intento fracasado de femme fatale, hija de Lulú, seguidora fiel de Lolita, un poco Maga (torpe, siempre torpe) y muy yo.
Sobre todo muy yo. Lo demás es ornamento y simetría cómoda y moderna.
Vi demasiados filmes oníricos, leí multitud de libros que nunca están en la sección novedades. Una vez se me ocurrió que la vida no es una carrera,
Que la lentitud es consciencia, y ya no tengo prisa.
En la pared de mi cuarto hay un retrato que me hicieron hace tiempo.
La misma mirada, labios paralelos, igual nariz. El pelo
Quizá un poco más corto. Teñido de negro. A veces
me olvido de esa que fui y que he sido y me engaño creyendo,
sin querer, que sólo soy lo que ahora.
Niña mimada, pirata de palo, cachetes rojos…
4 comentarios:
Variopintas y desquiciadas, bohemias, locas, gorrionas. Y lo que nos queda, madame, y lo que nos queda
Absolutamente GENIAL
Un texto buenísimo...me ha encantado y me he identificado mucho. Enhorabuena.
Un beso.
R.
ooohhhhhhhhhh mas que spoken words estoy por robarte con permiso esto para una cancioncilla cantada jejejeje
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