Son más de las siete de la mañana y la ciudad está abandonada. No hay gente dentro del autobús y las farolas son únicas testigas de este vacío desolador y terrible que es casi como un milagro.
(...)
¡No me vengáis con estéticas!
¡No me habléis de moral!
¡Lleváos de aquí la metafísica!
Lisbon Revisited, Alberto Caeiro
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