Cuando el aliento de otra boca nos sigue oxidando el alma, pegándose a nuestra piel, y ya no hay humo de cigarrillo que nos distraiga de su olor.Cuanto tiempo, Lolita :)
Menos mal que has llegado, Beíta de mis amores.
Publicar un comentario
2 comentarios:
Cuando el aliento de otra boca nos sigue oxidando el alma, pegándose a nuestra piel, y ya no hay humo de cigarrillo que nos distraiga de su olor.
Cuanto tiempo, Lolita :)
Menos mal que has llegado, Beíta de mis amores.
Publicar un comentario